
FORASTERS
Autoedición
Fotografías: María José Ribas Bermúdez y archivo familiar.
Texto: María José Ribas Bermúdez y Marcos Augusto Lladó.
Primera Edición 100 copias
Lanzamiento: Abril 2025
Formato: Tapa Blanda con troquel.
220 x 270 mm
Fotos en color.
Páginas: 112
Idioma: Español / Inglés.
ISBN: 978-84-0969241-5
PVP: 26€
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El concepto “foraster” en Mallorca es equiparable al “charnego” en Cataluña o “maqueto” en el País Vasco. Mi objetivo es resignificar el término y realizar un proceso de ennoblecimiento semántico, poniendo el foco en mi propia historia familiar. La definición de “foraster” se refiere a la mano de obra de temporeros de la península que vinieron a Baleares, durante el desarrollismo, en la etapa final del franquismo, que coincidió con el boom turístico. Las primeras migraciones fueron de temporeros agrarios, que en las islas se dedicaron a la cosecha de almendra o algarroba, una la técnica era muy similar a la cosecha de la aceituna, principal fuente productiva en el norte de Andalucía, Jaén, la tierra de origen de mi madre.
Con el cambio de modelo económico, de agrario al actual monocultivo turístico, muchos temporeros cambiaron de sector y se instalaron definitivamente en la isla. El fenómeno migratorio en la España franquista se produjo dentro del marco estatal, las fronteras estaban cerradas, y solo se empezaron a abrir a través de las políticas de Manuel Fraga, en ese momento ministro de Turismo, para importar divisa extranjera, de mayor valor, a través de un intercambio de ocio y servicios. La reforma agraria, que nunca llegó a aplicarse durante la Segunda República, quedó diluida por la guerra y la dictadura. El modelo del campo español pasó de ser casi feudalista a capitalista, con la transición democrática.
Por la entrada de esta divisa extranjera, y el paradigma de desarrollo que esto significaba en las zonas mediterráneas, las islas se convirtieron en un polo de atracción para las poblaciones más empobrecidas, expulsadas del campo. Algunos temporeros regresaron a sus pueblos, cargados de souvenirs de Mallorca, que no eran precisamente recuerdos de sus vacaciones. Algunos permanecieron en las islas, algunos hicieron familia con agentes locales, en una de ellas nací yo.
Mi madre ha plantado olivos de Jaén en su jardín. Mi primo Ángel, después de años dedicados a la hostelería, ha vuelto al campo, actualmente tiene una ganadería de ovejas y toros bravos en Mallorca. La finca hace frontera con el aeropuerto de Palma, el tercero de España por volumen de pasajeros y el más rentable del país.
The concept of foraster in Mallorca is comparable to charnego in Catalonia or maqueto in the Basque Country. My aim is to redefine the term and perform a process of semantic ennoblement by focusing on my own family history. The word foraster refers to the seasonal labourers from mainland Spain who came to the Balearic Islands during the period of economic development in the final stage of Franco’s regime, which coincided with the tourism boom. The first waves of migration consisted of agricultural seasonal workers who were employed on the islands in the almond and carob harvests, using techniques very similar to olive harvesting, which was the main source of livelihood in northern Andalusia - Jaén, the land of my mother.
With the shift in the economic model from agriculture to today’s monoculture - tourism, many seasonal workers transitioned to the tourism sector and settled permanently on the island. Migration in Franco’s Spain occurred within the confines of the state, since borders were closed. They only began to open as a result of the policies of Manuel Fraga, the Minister for Tourism, which were aimed at bringing in foreign currency of higher value in exchange for leisure and services. The agrarian reform, which was never implemented during the Second Republic, was watered down by the Civil War and the dictatorship. The economic model of the Spanish countryside shifted from a near-feudal system to a capitalist one with the transition to democracy.
Owing to the influx of foreign currency and the development paradigm this represented in Mediterranean areas, the islands became a magnet for impoverished populations forced out of the countryside. Some seasonal workers returned to their villages, bringing back mementos of Mallorca that were anything but reminders of a holiday. Others stayed on the islands, and some started families with locals. I was born into one of those families.
My mother has planted olive trees from Jaén in her garden. My cousin Ángel, after years working in the hospitality industry, has returned to farming; he now runs a farm rearing sheep and fighting bulls in Mallorca. His property borders Palma Airport, the third busiest in Spain by passenger volume and the most profitable in the country.
